¡Dale!
Por Lucas.
"Tengo muchas ganas de hablar", anunciaba Fernando Ruiz Díaz el miércoles 20 de diciembre en El Teatro de Colegiales. Con un público que llenó por completo la sala, Catupecu Machu brindó un show espectacular donde no faltaron los buenos temas, un gran sonido y mucha emoción, tanto arriba como abajo del escenario.
A pocos días de cumplirse 9 meses del accidente que dejó a Gabriel Ruiz Díaz en terapia intensiva, Fernando se mostró con una fuerza admirable y muchas ganas de seguir con la banda.
El show tuvo unos 10 minutos en los que Fernando presentó a los integrantes del grupo y narró la forma en que conoció a cada uno de ellos. Además de Javier Herrlein en batería y Martín Macabre González en teclados, acompañaban al conjunto oriundo de Villa Luro, Esteban Ser
niotti (Cabezones) en guitarra y Zeta Bosio (ex Soda Stereo) en bajo. Pero la noche contó con un invitado de lujo. Abril Sosa (baterista de Catupecu hasta el 2001 y actual cantante de Cuentos Borgeanos), con guitarra en mano, se sumó a la banda para entonar, junto a Fernando, uno de los mejores temas incluido en Cuentos decapitados (2000): "Entero o a pedazos".
La lista de temas incluyó éxitos de la banda como "Cuadros dentro de cuadros", "Perfectos cromosomas", "Magia veneno" y "Origen extremo". Además, quedó claro que a Catupecu le queda perfecto el mote de "el grupo que mejores covers hace". Sonaron "Héroes anónimos" de Metrópoli, "Plan B: anhelo de satisfacción" de Massacre, "Hechizo" de Héroes del silencio, "Pasajera en extinción" de Cabezones y una excelente y potente versión de "Persiana americana" de Soda Stereo, nada más y nada menos que con un Zeta Bosio con todas las ganas de rockear.
Con "Y lo que quiero es que pises sin el suelo" la gente ya veía venir el final del show. Sin embargo todavía quedaba (la cada vez más larga) "Dale!". Como en el último Pepsi Music, la gente suplantó el grito de "Dale" por el de "Gaby", y Fernando pidió que se escuche hasta el Fleni, la clínica de Escobar donde Gabriel pasa sus días en recuperación.
Para el cierre quedó "A veces vuelvo" con una parte de "Where the streets have no name" de U2. Fernando comentó que donde más le gusta tocar es en Capital y agradeció a todos (absolutamente a todos: manager, la banda, novia, al dueño de The Roxy, al director de videos, al Hospital Fernández y sus médicos, al sonidista, al encargado de luces, todos).
El telón comenzó a cerrarse, mientras la banda quedaba de un lado y la audiencia eufórica del otro, con el objetivo de ponerle fin a este año muy movido para los Catupecu Machu.
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