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viernes, 4 de septiembre de 2009

Video-entrevista con Quique González


Entrevista realizada para Rock.com.ar

VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE
THE ROXY BAR. Niceto Vega 5542, Palermo Capital Federal. Informes 4777-0997. Anticipadas por Ticketek (www.ticketek.com.ar) y en sus puntos de venta. http://www.theroxybar.com.ar/

DOMINGO 6 DE SEPTIEMBRE
EN MAR DEL PLATA. En Abbey Road junto a Los Tipitos. Av. Juan B. Justo 620 (entre Rivas y Gral. Paz). Mar del Plata. http://www.abbeyroadmdq.com.ar/

VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE
En El Teatro Café Concert de La Plata. Calle 43 entre 7 y 8. Informes: (0221) 483-2006 / (0221) 483-1996. http://www.elteatrobar.com.ar/

SABADO 12 DE SEPTIEMBRE

CAFÉ BERLIN (ROSARIO- SANTA FE) Pasaje Zabala 1128 (Mitre entre Catamarca y Tucumán) www.elberlin.com.ar/ ENTRADAS $ 30.-

VIERNES 25 DE SEPTIEMBRE
The Roxy Bar. Niceto Vega 5542, Palermo Capital Federal. Informes 4777-0997. Anticipadas por Ticketek (www.ticketek.com.ar) y en sus puntos de venta. http://www.theroxybar.com.ar/


sábado, 25 de abril de 2009

Entrevista a Jimmy Rip

Fue guitarrista de Mick Jagger en los 80 y productor y director del disco Last Man Standing, donde Jerry Lee Lewis le puso la difícil, pero agradable, misión de reunir a grandes figuras de la música como BB King, Jimmy Page, Eric Clapton, Buddy Guy, Ringo Star, los Rolling Stones, Neil Young, Willie Nelson, Bruce Springsteen y John Fogerty, entre otros. Vino a la Argentina a tocar junto a los Ratones Paranoicos en la fecha de cierre del Quilmes Rock 09 y a presentar algo de su extenso material. Dio pocas pero efectivas notas para medios importantes. En una hora pude sentarme con él para conversar y, entre tantas declaraciones, extraigo estas dos anécdotas de la nota completa.
Lucas para Rock.com.ar


- ¿Qué recuerdos te quedaron de la grabación de “Last Man Standing”?
- Cuando uno de mis ídolos, George Jones, vino a Memphis, yo no lo conocía personalmente y estaba muy emocionado. Desde Nashville trajo el micro que usa en las giras. ¡Es un bus muy caro y grande! El barrio donde estaba el estudio de grabación no era muy lindo. Un poco peligroso, y el contraste era interesante. El manager de George me preguntó si quería subir al micro. Entré y era bellísimo. Piso de mosaico, espejos con recuadros de oro, muebles de cuero y en el medio de la habitación había una puerta. George tiene el pelo muy blanco y duro como un casco, perfecto. Es un dios del country. Estábamos esperando a que él apareciera y de pronto la puerta se abre lentamente y ahí estaba él, poniéndose spray en el pelo. Había como una especie de humo alrededor de su cabeza. Quedé maravillado, no lo podía creer. Fue la mejor entrada que una persona puede hacer. Un hombre muy amable, cómico y cálido. Todo lo que uno espera de su ídolo.
- ¿Hubo alguna actitud que te haya sorprendido de parte de un músico?
- (Piensa mientras toca la guitarra) Fui a Chicago a grabar con Buddy Guy. Uno de mis héroes. Eran muchas estrellas invitadas en el disco y es muy difícil reunirlas, por sus compromisos. Llevarlos a Memphis era complicado. Si no venían, tenía que ir yo. Entonces me iba con mi laptop a donde me dijeran. Buddy tiene un club de blues muy famoso en Chicago. Como tengo un gran amor por el blues, tenerlo en el disco era un placer. Fui a Chicago y llegué una hora antes. Prendí mi micrófono, el amplificador ya estaba ahí, encendí mi computadora y entonces... ¡no funcionaba!. Empecé a transpirar y a llamar a todos los técnicos de Los Angeles y todo lo que me decían que haga no servía. Mi cabeza estaba por explotar. De repente empiezo a escuchar pasos en la escalera. Nunca lo había conocido a él en persona. Comienzo a oír su voz acercándose. Una voz muy alta, muy distinguida. Cuando llega nos saludamos y le explico que la computadora no arrancaba. Él me dice que en su club tienen cajas registradoras que eran computadoras y que las odiaba porque no sabía cómo usarlas para sacar dinero. Me entendió, fue muy simpático. Pero todavía nada funcionaba. Entonces empezamos a llamar a varios estudios de grabación de la zona. Eran las 11 de la noche y tenía que tomar mi vuelo en tres horas. Encontramos una sala, que quedaba a media hora de distancia. Fue fantástico, porque tuve la oportunidad de sentarme con Buddy Guy, llevarlo al estudio, hacer la grabación y traerlo de vuelta al club. Nos hicimos amigos en ese lapso. A veces cosas malas te llevan a algo bueno.

martes, 29 de julio de 2008

Entrevista a Person

Un día después de la entrevista con Javier Calamaro me reuní en un bar de Cabildo y Juramento con José Luis Properzi, más conocido como Person de los Super Ratones.
Su entrada a la banda fue abrupta. En realidad, él era cantante y cuando, en pleno nacimiento de los Super Ratones allá por 1985, el baterista original se fue de la banda le ofrecieron ocupar ese rol y aprendió a tocar sobre la marcha. Si hubiese faltado un bajista, ese hubiera sido su cargo. Con el tiempo comenzó a aportar su voz y a componer. Su máximo referente es nada más y nada menos que Keith Moon. La charla se dio cuando recién estaban craneando al sucesor de Urgente (2003) y mucho antes de que Fernando Blanco dejara a la banda. En aquel momento, Person decía que lo del bajista eran proyectos paralelos y que, pese al largo parate, el conjunto marplatense estaba más unido que nunca.

“Tocar en la playa era el espíritu de la banda”
Por Lucas Seoane. 3 de noviembre de 2005.

Recuerdo que uno de mis primeros recitales se dio de casualidad, cuando tenía apenas siete años. En la playa siguiente a donde veraneaba, un grupo de esos pagos tocaba gratis música beat para aquellos que se quisieran arrimar a escucharlos. Como en esas películas donde la gente se pone a bailar en la arena, los Super Ratones buscaban mantener el legado de una de las bandas que ellos más admiraban: The Beach Boys. Al escuchar esta anécdota, Person sonríe y se sorprende por el paso del tiempo.
Estaba bueno –recuerda el baterista-. Me encantaba hacer eso, era como algo popular. Me gustan las fiestas populares y al aire libro es lo que más disfruto. Se juntaba mucha gente. Estaba bueno tocar en la playa. Era el espíritu de la banda”.

Con el correr de los años, los integrantes fueron adaptándose al negocio que implica ser músico en la Argentina y las presentaciones gratis en la playa fueron transformándose en giras por el interior del país y hasta en viajes por Europa que incluyen una parada infaltable cada año por España.
- ¿Cómo los reciben allá?
Ahora muy bien. Al principio era difícil, pero la última gira fue maravillosa. Tocábamos todos los días. La primera vez fuimos con La Mosca. Tocamos de soporte en un par de shows y la gente se copó. Volvimos en una gira, con contrato y nos fue bien. En televisión también. Impusimos el nombre, ya la gente sabe quiénes son Los Super Ratones”.

Ellos tenían claro que no iban a llegar a Europa tocando solo Barbara Anne o Surfin Safari. Por eso la banda emprendió un cambio en la musical, dejando de lado el sonido beat, que tanto los había influenciado, y probar con el rock y el pop. Con la ayuda de una publicidad de aspirinas y siendo cortina musical en un programa de Jorge Lanata, los Super Ratones lograron sonar con mas frecuencia en las radios. Mancha registrada (2000) les había dado el grado de popularidad necesaria. Cómo estamos hoy, Decime que te hicieron y Bajo el reflector fueron los cortes de difusión en los que se empezaba a notar el cambio de los Super Ratones.
Es una evolución –explica Person-. Uno va buscando la identidad, el lugar, qué es lo que quiere ser y empieza con algún referente. Después vas encontrando que se puede expresar lo mismo con otras herramientas, y eso cambia en el sonido. Empezás a probar cosas raras. Nosotros no repetimos los discos. Lo hemos mamado de los Beatles, cada álbum es distinto. Me fui poniendo más gustoso con la música anglo, como los Sex Pistols, y vas descubriendo cosas interesantes que podés aplicar a tu música, y eso está bueno”.

miércoles, 2 de julio de 2008

Entrevista a Javier Calamaro

Parece una persona parca, difícil de tratar y algo intimidante. No le agrada demasiado dar entrevistas y se molesta si la nota gira en torno a su hermano. Con todos esos rasgos, pero con gran amabilidad Javier Calamaro me recibió en su casa para hablar de sus influencias, de Andrés y de su paso del rock al tango antes de lanzar Villavicio.

Entre el rock y el tango
Por Lucas Seoane. 2 de noviembre de 2005.

Era un miércoles a las 18. Con su clásica voz ronca (de esas que parecen de un recién levantado) me dijo: “Llamame a las 20 y arreglamos”. Como costumbre mía, la impuntualidad hizo que me comunique con él una hora después de lo pautado.
JC: “Bueno, ¿qué querés hacer?
L: “¿Qué día nos podemos juntar para la entrevista?”
JC: “Es que ni siquiera sé qué voy a hacer el viernes... Yo no me manejo con agenda”.
L: “...Ah...”
JC: “¿Qué tenés que hacer ahora?
L: (miércoles a la noche) “Nada”.
JC: “Bueno, venite a casa”.


Llegué al lugar a las 23. Me ofreció un plato de fideos y una cerveza, y los primeros 45 minutos de charla fueron con el grabador apagado. Confieso que dentro de ese tiempo estuvieron las mejores anécdotas, que por cuestiones éticas no voy a detallar ya que no formaban parte de la entrevista pactada. Sí puedo mencionar que me habló de su pasión por la cultura mexicana, de su padre, de su viaje a los Estados Unidos cuando fue a ver el Festival de Woodstock de 1999 y de su fanatismo por la banda Los Lobos.
Por más que no lo parezca, Javier Calamaro es un tipo bastante humilde y tiene los pies en la tierra. Para la prensa siempre será “el hermano de...” y es lógico que se muestre un poco molesto cuando se le pregunta algo sobre Andrés. Pero, ¿cómo hacer para no tentarse y dejar pasar la posibilidad de averiguar acerca de uno de los músicos más importantes del rock en la Argentina?
Andrés es extremadamente talentoso. Algunos discos de él y de Los Rodríguez son bárbaros. Los Rodríguez eran rock. La guitarra saturada, bien tocada. Tenían esos valores propios que por lo general un solista no tiene”.
- ¿Alguna vez le corregiste un tema a tu hermano?
No. La única vez que escuché temas de Andrés sin terminar fue cuando los grabé con él. Lo que no me gusta lo salteo. Siempre trato de mirar las virtudes. Este mundo está lleno de defectos como para andar haciendo hincapié en eso”.

Llevamos media conversando desde que el grabador se encendió y Javier me pide desesperadamente un cigarrillo. Ante mi negativa hacia ese vicio, el músico me dispara con una frase a la que no encuentro respuesta alguna en el momento: “De todos los periodistas de Argentina me toca uno que no fuma”. Después de pasar 5 minutos revolviendo toda la casa en busca de una salvación, Calamaro toma asiento y seguimos charlando de Miguel Abuelo, de su amistad con Pappo, de Charly y La Máquina de Hacer Pájaros, de Cromañón y del rock en la actualidad, entre otros temas.
Al hablar de los músicos que lo influenciaron, Javier hace una referencia inmediata hacia el padre. De chiquitos, los hermanos Calamaro fueron inculcados a escuchar tango y esa debe ser la razón principal por la cual decidió probar suerte en la música más representativa de la Argentina. “Incorporé el tango porque tenía tantas ganas de hacerlo y es tan lindo, que no quería esperar más. Ya le tuve demasiado respeto durante mucho tiempo”.
- ¿Crees que la repercusión entre los tangueros clásicos puede ser buena?
Hace unos días, a Leopoldo Federico le dije que él es un maestrísimo y me respondió: Y vos sos un maestro. En el tango hay muchos tipos con onda, muchos más que en el rock”.
- ¿Y vas a seguir tocando rock?
Bueno, lo del tango es una amplitud en realidad. Yo nunca dejé de hacer rock, eso nunca se abandona. Si dejara de hacerlo, viviría frustrado porque en mi cabeza siempre estaría la idea, y yo por lo menos no busco intencionadamente vivir peor”.

domingo, 27 de abril de 2008

Entrevista a Marcelo Moura

Muchos de ustedes quizás se preguntan qué harían si se encontraran con ese ídolo musical que les alegró la vida. Más de una vez me imaginé que me comportaría como el peor de los cholulos, le agradecería hasta el hartazgo y me sacaría fotos de todos los ángulos posibles, obviamente habiéndole pedido antes que estampe su firma en mi remera.
Me confieso un enfermo fanático de Virus y, como sabemos, jamás tendré la chance de demostrarle mi admiración a Federico Moura. Sin embargo, siempre imaginé que esas palabras de agradecimiento las tendría con alguno de sus dos hermanos, si la vida me cruzara con ellos.
En 2005, durante mi paso por TEA, tuve que hacer una serie de reportajes y el primero de todos fue a Marcelo Moura. Si bien me iba a resultar fácil charlar con él, por mi seguimiento hacia la banda platense, era todo un desafío tener que comportarme lo más profesionalmente posible sin parecer un fanático. Jamás le agradecí por su música, ni me saqué una foto, y mucho menos registré su firma. Aun conservo el cassette donde está la entrevista, y aquí la comparto con ustedes. Esta nota fue hecha antes de que Virus grabe y saque su disco en vivo Caja Negra.
"La química está intacta"
Por Lucas Seoane. 3 de agosto de 2005.
Voy en el 55 hacia el barrio porteño de Palermo. Después de tantas idas y vueltas con la jefa de prensa, por fin voy a tener mi primer entrevista como periodista y el personaje es nada más y nada menos que el actual cantante de Virus. Entro al bar República de Acá y, en una mesa al lado de la ventana, está ubicado Marcelo Moura. Apretón de mano, me siento, un café para cada uno y rápidamente comenzamos la charla, ya que luego tiene una reunión para cerrar los detalles de la grabación de un nuevo disco en vivo.
Virus se formó en 1980 y, desde el primer disco en el 81 hasta la muerte de Federico en 1988, Marcelo se encargó de los teclados. Mi primera inquietud era saber quiénes habían sido sus influencias y me declara su fanatismo hacia Lou Reed, David Bowie, los Beatles, The Police y Alice Cooper.
- ¿Alice Cooper? Es distinto a los otros que nombraste.
"Lo que pasa es que no se sabe mucho de él acá. Lo poco que se conoce es la parte más heavy; y Cooper tiene una etapa que nada que ver, que es excelente".
- ¿Y tecladistas?
"No mucho. No me considero un músico y menos un tecladista. Siempre me relacioné con lo creativo. Cuando empezamos con Virus yo tocaba la batería. Después quedó Mario (Serra) y me hice cargo de los teclados".

Desde muy chico, Marcelo vivió la música en su casa. Su madre era profesora de piano y junto a sus hermanos formaban grupos donde cambiaban de roles constantemente. "Nunca me dediqué a un instrumento en particular, sino que me acostumbré a hacer música con lo que tuviese –señala Marcelo, mientras prende su segundo cigarrillo-. Por eso no me considero un tecladista. Estoy ligado a lo creativo. Eso me permitió que los teclados de Virus sean distintos porque tenía otro punto de vista y me permitía romper ciertas reglas que te da el estudio".
No hay dudas que Virus es uno de los íconos de los 80 en la Argentina. A Marcelo no parece importarle demasiado el reconocimiento mediático pero sí confiesa que se siente halagado cuando otra banda los menciona como influencia.
Algo que Moura tiene en claro es que, por más que saquen nuevos temas, los seguidores y las radios exigirán los clásicos Wadu Wadu, Carolina, Una luna de miel en la mano y la lista podría seguir.
"El otro día estábamos escribiendo letras nuevas y me llamó un periodista y me preguntó qué hacía. Me vino un flash y pensé ¡la puta, estoy haciendo lo mismo que hace 25 años! Estaba en la casa de Julio y rodeado de instrumentos".
- ¿Cómo se manejan a la hora de componer?
"Continuamos con ese mecanismo que funcionó en la época de El Probador, Amor descartable o Pronta entrega. Sale una idea y la trabajamos. La química está intacta. Él sugiere, yo la sigo, la acomodo. Él tiene más agilidad para otras cosas. Es un equipo y nos conocemos".
- ¿Discuten en esos momentos?
"No. Cada uno ya reconoce cuál es su campo. Él es mucho más fuerte en melodías y armonías, y yo en lo rítmico y operativo. Julio es un tipo que, es el día de hoy, le cuesta armar una secuencia en el teclado que tiene hace más de 30 años. Somos un complemento".
- ¿Y con el contenido de las letras?
"Mucho tiempo ha escrito Roberto Jacoby o gente externa al grupo. No somos de hablar de temas sociales, como Cromañón por ejemplo. Somos más atemporales, tal vez más románticos o etéreos que la propia realidad".

Pasaron 40 minutos de conversación y alrededor de 5 cigarrillos hasta que vienen a buscarlo para llevarlo a la tan ansiada reunión discográfica. Hablamos de cambios de formación en la banda, de proyectos, de difusión, de desaciertos, de festivales rockeros, de visitas al exterior, de discos anteriores y hasta de la tragedia de Cromañón.
Termino con la sensación de que Marcelo tiene los pies en la tierra y reconoce que aquellos años ochentosos fueron los más importantes para el grupo; y que en la actualidad sabe que Virus tiene el desafío de mantener esa trayectoria que conserva en la Capital, en el Interior y hasta en países como Chile, Ecuador o México.
Después de haberme despedido, regreso en el 55 hacia Flores, reviso que la grabación esté bien y como si fuera magia, y para dejarme más contento aun, aprieto play en mi grabador en el momento en que Moura sentenciaba: "Virus puede existir sin Enrique (Mugetti) o sin Mario (Serra), pero no sin Julio o sin mí. El alma del grupo siempre fueron los Moura. Mientras nosotros nos mantengamos, se va a mantener Virus". Stop, sonrío y ahora puedo relajarme en mi asiento de vuelta a casa...

jueves, 17 de mayo de 2007

Entrevista a Néstor Ramljak de Nonpalidece

Reggae en el universo


Martes a la noche es un día raro para dar un recital. Sin embargo, Nonpalidece aceptó el desafío y no le fue nada mal. Con todas las entradas vendidas, la banda reggae comandada por Nestor Ramljak ofreció un show clásico en La Trastienda.
Minutos antes de comenzar el recital en donde repasaron temas de sus tres discos, el líder y vocalista de Nonpalidece contó en forma exclusiva para este medio cómo fue tocar en el Bob Marley Day y adelantó (para los fanáticos) que en una de esas el año que viene hay nuevo disco.
Por Lucas Seoane.

¿Qué balance hacés del fin de semana en Rosario (11/5) y en el Luna Park (12/5)?
Estuvieron muy bien. En Rosario hubo mucha gente. La verdad que la pasamos muy bien. Desde hace varios años que vamos a Rosario. Además, haber ido como teloneros de Gregory Isaac fue un placer. Fue una experiencia muy buena. Mucha gente, muy prendida, cantando, diviertiéndose, queriendo escuchar reggae. El sábado, otra dimensión. El Luna Park es un lugar bastante diferente al que tocamos en Rosario. Mucho más grande, con buen sonido. El Luna va para adelante.
¿Les gusta tocar en festivales?
Sí. En toda la carrera de Nonpalidece siempre hubo festivales. Ahora es un momento en el que la banda tomó un poco más de vuelo y por ahí empezamos a hacer fechas solos, a viajar más al interior, pero siempre participamos de festivales.
¿La Trastienda es donde se sienten más cómodos?
Sí, nos gusta. Tocamos muy seguido acá. No hay muchos lugares en la Capital para tocar. Nos llevamos muy bien con la gente de La Trastienda. Además, es un lugar que suena muy bien y se ve muy bien. Todo cierra.
El fin de semana se viene movido, en La Rioja (18/5), Córdoba (19/5) y Mendoza (20/5)...
Sí, tres días seguidos y en diferentes provincias. A Córdoba fuimos varias veces, y a La Rioja no fuimos nunca. Los shows básicamente son los temas de los tres discos. Ahí llevamos nuestro "kiosquito", con los CDs y las remeras.
¿Qué expectativas tienen?
Buenas. Porque también sabemos que, tanto en Córdoba como en Mendoza, la banda está sonando en todas las radios. A La Rioja vamos para el cumpleaños de un pub (El Galpón), que me imagino que va a estar bien, se va a acercar mucha gente. Tampoco es algo que pensemos demasiado. Me genera expectativas viajar e ir a otras provincias que no conozco, pero no estoy pensando en la cantidad de público.
¿Les gusta tocar más en el interior?
Nos gusta tocar. Son diferentes lugares. A veces en el interior se plantea más una situación under por los lugares que tenés que ir haciendo. Quizás no te conocen. Acá en Capital ya tenemos un público afianzado. Salir al interior tiene eso que está bueno. Nos gusta viajar, subirnos al micro. También es un público que no nos ve tan seguido y eso da más ganas.
¿Después cuáles son los planes de la banda?
Si Dios quiere, salimos de gira para México en junio. Luego tenemos una serie de presentaciones acá, por el sur de la provincia. El disco todavía lo estamos empezando a cranear, a bosetar. No creo que salga un disco este año. Sí por ahí grabar algunos temas o acercar una idea.
Entre el primero y el segundo disco esperaron 4 años y con el tercero 2, ¿tienen pensado para cuándo va a estar el próximo álbum?
Nosotros ahora estamos trabajando con una compañía (Pop Art). Entonces lo que es la parte de producción discográfica se habla más con ellos. Hagan correr la voz va recién por el tercer corte y a ellos les parece que se puede hacer sonar más el disco, que se conozca un poco más antes que sacar otro. A nosotros nos parece lo mismo. La idea es empezar a preproducirlo nosotros el próximo álbum y quizás el año que viene para esta altura ya sacarlo.
¿Están conformes con Hagan correr la voz?
Muy. Muy contentos. La verdad que sí. Es un disco que lo encaramos muy diferente a los otros dos y estuvo bien esa experiencia. Grabamos en un estudio más pro (Circo Beat). Buscábamos eso. Tener un nivel de audio competitivo. Me refiero a que suene bien. Creo que lo logramos y las canciones nos encantan, son nuestras. Con todas las canciones nos sentimos bien.

Gracias a Néstor Ramljak y Leo Rodríguez de Nonpalidece por la amabilidad y el tiempo. La foto es de www.ciudad.com.ar

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Entrevista al cantante y guitarrista Juanchi Baleirón


Nada que perder
Los Pericos cumplen 20 años y el presente los encuentra muy distintos. Sin el Bahiano, pero más unidos que nunca, Juanchi afirma que la banda seguirá tocando.
Por Lucas Seoane.


Tras la ida de la voz que les dio una identidad, Los Pericos decidieron seguir adelante y Juanchi Baleirón puso el pecho y tomó la posta que el Bahiano había dejado. El guitarrista, devenido en cantante, repasa los comienzos y la historia de la banda más importante de reggae de la Argentina, y asegura que están pasando un buen momento y que tienen ganas de seguir.


¿Cómo fueron los primeros días de Los Pericos?
Queríamos hacer reggae como el de UB40, que sea una banda divertida para que vengan minitas. Empezamos a componer temas nuevos. Hicimos un show, a los 15 días otro y entró a venir más gente. Grabamos un demo y se lo llevamos a (Mario) Pergolini. A él le gustó y lo pasaba, a tal punto que la gente llamaba y lo pedía. También llamábamos nosotros para pedirlo (Ríe).
¿Quiénes fueron sus influencias?
Sumo fue importante. Si bien la música nuestra no representa un acercamiento a la de ellos, siento que hay similitudes: una banda cantando en inglés, haciendo reggae y ska. Pensábamos que si había un grupo que cantaba en inglés y no se entendía muy bien, por qué no lo íbamos a hacer nosotros.
¿Cómo fue sacar el primer disco?
Grabamos El ritual de la banana (1987) con lo que teníamos. En esa época no era fácil grabar un álbum. Era un proyecto caro, no como ahora que lo podés hacer en tu casa. Fue una explosión.
¿Esperaban esa repercusión?
No. En el fondo está la actitud arrogante de creértela un poquito. Una banda de rock tiene que tener esa ambición, pero no esperábamos que se concrete tan rápido y que toda nuestra vida se convierta en un viaje de egresados. Éramos muy pendejos, y ganábamos plata por tocar. ¡Tocamos en lo de Susana! Nuestros comienzos fueron altísimos.
Sin embargo, después de King Kong (1988) el grupo decayó...
Pasamos de ser la banda de moda y que estaba hasta en la sopa, a que nos digan: "Basta, ustedes fueron". Todo lo que había sido explosivo, en el 88 se convirtió en lo contrario. También estábamos un poco en pelotas con la música. Rab a Dab Stail (1990) fue un disco muy raro, medio pop.
Con Big Yuyo (1993) volvieron a ocupar un lugar importante
Ahí nos recuperamos. Fue un contradisco a los últimos que veníamos haciendo. Más orientado y más encajado en una línea, y desarrollando un reggae propio. Ese álbum nos permitió tocar con Ziggy Marley.
Y en 1995 telonearon a UB40, ¿cómo fue esa experiencia?
Ellos vinieron con todo su armamento pero dieron un show medio frío y nosotros hicimos una presentación muy caliente, bien arriba. Al público le gustó más lo nuestro. Fue muy bueno para la banda. Con Mystic Love (1998) nos afianzamos.
Después de editar 1000 vivos (2000) y Desde cero (2002), la banda parecía que pasaba por su mejor momento pero se produjo el alejamiento de Bahiano...
Sí, la última época ya venía dando signos de que no estaba conforme con lo que hacíamos, y no había diálogo acerca de su situación.
¿Les molestó que la salida haya sido de un día para el otro?
Él se manejó de esa manera, por teléfono. No hubo un encuentro entre Los Pericos y él para charlar. Una vez sola nos juntamos, con abogados de por medio, para darle final a la sociedad que teníamos, pero nunca cara a cara.
¿Cómo crees que lo tomó la gente?
Al principio les habrá caído mal, porque deben haber pensado que la banda no seguía. Fue todo un período para que la gente vea el desarrollo del grupo.
¿En ese momento pensaron en buscar un cantante?
Al principio, con la confusión, sí. Casi llamamos a un pibe venezolano con el que teníamos buena onda y era medio parecido al Bahiano. Pero el destino hace que las cosas no se den. Cuando encontramos que yo podía cantar dijimos listo sigamos así.
¿Están conformes con esta nueva etapa del grupo?
Algunos nos dicen que estamos mejor ahora, y otros opinan que no es lo mismo pero les gusta. Es parte de un cambio. De una crisis, como fue la partida del negro, se sale a través de una oportunidad de cambio. Esto es una banda y tenemos que respetar la actitud, el nombre y el repertorio. Nuestro principal objetivo es seguir siendo Los Pericos.


Gracias a Juanchi Baleirón por su amabilidad, su tiempo y sus historias.

Entrevista a Willy Quiroga


Todo a pulmón

Junto a Juan Carlos Godoy, Rubén Basoalto y Ricardo Soulé, Willy Quiroga formó Vox Dei en 1967. Luego del éxito con Presente, en 1970, el grupo de blues pesado se arriesgó a unir el rock con la religión y así nació La Biblia según Vox Dei. A 35 años de aquel hito en la música argentina, la banda editó un nuevo disco, El Camino, y afirma que, como dice su canción Total que, seguirán siempre adelante.
Por Lucas Seoane.

¿Qué te parecía la música argentina de principio de los ‘60 antes de la aparición de Los Gatos?
Era bastante aburrida y chata, con muchos temas románticos. Luego hubo una vorágine de dos o tres años en donde aparecieron Almendra, Manal, Moris y nosotros. Fuimos pioneros del rock nacional.
Sin embargo, ustedes al principio cantaban canciones de grupos extranjeros...
Era inevitable. Nosotros estábamos influenciados por bandas británicas como los Beatles, Rolling Stones, The Hollies y The Byrds. Componíamos y cantábamos en inglés. Después conocimos a la gente del sello discográfico Mandioca y empezamos a expresarnos en castellano.
Cuando grabaron el primer disco, Caliente, ¿pensaron que Presente se iba a convertir en un clásico?
No. Tampoco imaginábamos que todos los temas de ese álbum serían canciones que tendrían que estar en cada recital. Fue entrar en un mundo nuevo y fascinante. Todo era casi irreal. Vivíamos un sueño que nos costaba creer.
Al año siguiente se animaron a ponerle música a la Biblia...
La verdad que es imposible decir de dónde nacen las ideas. Desde el comienzo teníamos el deseo de componer alguna obra importante con un mensaje serio y profundo. Se barajaron muchas ideas.
¿Te sorprendió cuando Ricardo te lo propuso?
Un día me comentó que se le había ocurrido que podíamos cantar la Biblia. Mi reacción de aprobación fue instantánea. Porque vislumbré el alcance de semejante atrevimiento.
Y no tuvieron quejas por mezclar la religión con el rock...
En ningún momento pensamos o temimos que podríamos causar una mala reacción en la gente. El tratamiento y el respeto, puesto en evidencia durante todo el tiempo en que estuvimos inmersos en la concreción de la obra, fue real y verdadero. Siempre hay personas dispuestas a desacreditar el trabajo de otros. Alguien tituló la obra de "engendro". El tiempo, que se ocupa de darle a las cosas el lugar que se merecen, le demostró que estaba muy equivocado.
En los ‘80 se produjeron cambios fuertes en la música, el rock progresivo y sinfónico es dejado de lado y se produce el auge del pop bailable, ¿cómo vivieron esos cambios?
Fue una etapa de transición muy grande. Nosotros decidimos continuar con nuestra forma de hacer las cosas y el público se mantuvo firme. Aunque aparecieron grupos importantes como Soda Stereo y Virus.
¿Te gusta el rock argentino en la actualidad?
Algunas bandas, sí. Aunque hay mucho de "rock chabón", con cantantes tipo cancha de fútbol.
De todas formas, en el Quilmes Rock 2004 compartieron escenario con artistas de ese estilo...
Es el único festival al que fuimos invitados. Tuvimos una actuación excelente. Muchos jóvenes que nos conocieron por primera vez quedaron re colgados y después por mail nos hacían partícipes de sus reconocimientos a nuestra música y su curiosidad sobre por qué no nos invitan más seguido.
¿Por qué crees que la productora Pop Art no los convoca?
Será que no tenemos compañía de discos que nos represente. Todo lo que hacemos es fruto de nuestro trabajo y a puro pulmón. Quizás tengan miedo que opaquemos a los artistas que estos productores avalan. De todas maneras nosotros seguimos adelante, sin mirar atrás. Total, qué importa un escollo más.

Gracias a Willy Quiroga por su amabilidad y tiempo.

Entrevista al baterista Black Amaya


"Pappo era muy frágil"

Black Amaya formó parte de bandas importantes en la historia del rock nacional (como Pappo’s Blues, Billy Bond y La Pesada del Rock & Roll, y Pescado Rabioso). A 35 años de la grabación del primer disco junto a Norberto Napolitano, el baterista sacó a la venta "Concarán", el álbum debut de su nueva banda: Black Amaya Quinteto. Le dedica una canción a Pappo y dice que aun no se recupera de la muerte del guitarrista.
Por Lucas Seoane.

¿Qué te acordás de aquellos días de 1969 en la sala de ensayo cuando grabaron "Pappo’s Blues"?
Dependíamos de Pappo. Él era un tipo muy tímido. El día que grabamos agarró todos los paneles, hizo como una muralla, tomó el micrófono y cantó atrás para que nadie lo viera. Me acuerdo que había mucha pizza y cerveza en el estudio. Cuando hicimos el tema Gris y amarillo, en un momento se nota que al golpear el redoblante, como tenía el parche roto, se me traba el palillo y quedó un silencio enorme. Si se escucha la canción atentamente, se nota que hay una pausa.
¿Es el disco que más te gustó hacer?
Sí, tenía onda. Nosotros teníamos 17 años. Salió todo en la primera toma, en un solo día. Había una cosa linda de la búsqueda de sueños. Éramos un grupo de amigos.
En 1980 Pappo forma Riff, ¿por qué no te llamó para ser parte de la banda?
Ese año, un día fui a la casa de él y estuve como media hora tocando el timbre y no me contestaba nadie. Se escuchaba que adentro estaban ensayando. Después de un rato salió Pappo y le pregunté que pasaba que no me llamaba. Me pidió disculpas y me dijo que había encontrado un muchacho que tenía batería propia y que estaba muy buena, muy cuidada. No me podía enojar con él. Al Carpo lo quería mucho.
¿Te gustó lo que hizo con Riff?
Muy poco. Me gusta el disco "Riff’n’Roll" (1987), que participaron Juan Antonio Ferreira (JAF) y Oscar Moro. Me parece que era muy fabricado todo, como que ellos actuaban mucho. En cambio, Pappo’s Blues era más natural.
¿Cuál es la etapa de Pappo que más te gusta?
La de "Blues Local", en 1991. Pienso que es uno de los mejores discos del Carpo. Lo último que hizo –"Buscando un amor" en 2003- no me gustó tanto. En las últimas formaciones él no estaba bien y se juntaba con gente que solo quería figurar al lado suyo.
¿Cómo te cayó la muerte de Pappo?
No lo podía creer. Se murió un pedazo de mi vida. Al día siguiente del accidente, recibí mails de David Lebón y de Spinetta, y ellos estaban destrozados. Se lo extraña y se lo va a extrañar toda la vida. Siempre traté de cuidarle la salud. Él era muy frágil. Sin querer le hice un tema tributo (Blues de otoño) para el disco del Quinteto.
¿De los artistas actuales de blues hay alguno que pueda ser el heredero de Pappo?
No hay demasiado. A las Blacanblues las respeto mucho, son las únicas que mantienen el espíritu. Memphis y La Mississippi se fueron del camino del blues. Están buscando más el hit. Creo que con el Quinteto hacemos cosas buenas. Me gusta como suena y somos una verdadera banda de rock y blues. Pero ninguna se asemeja a lo que nosotros hicimos y logramos con Pappo’s Blues.

Gracias a Black Amaya por su amabilidad, su tiempo y sus historias.